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La chusma
La chusma Märchen

La chusma - Cuento de hadas de los Hermanos Grimm

Tiempo de lectura para niños: 6 min

Había una vez un gallito que le dijo ala gallinita: „Las nueces están maduras. Vayamos juntos a la montarla y démonos un buen festín antes de que la ardilla se las lleve todas.“ – „Sí,“ dijo la gallinita, „varaos a darnos ese gusto.“ Se fueron los dos juntos y, como el día era claro, se quedaron hasta por la tarde. Yo no sé muy bien si fue por lo mucho que habían comido o porque se volvieron muy arrogantes, pero el caso es que no quisieron regresar a casa andando y el gallito tuvo que construir un pequeño coche con cáscaras de nuez. Cuando estuvo terminado, la gallinita se montó y le dijo al gallito: „Anda, ya puedes engancharte al tiro.“ – „¡No!“ dijo el gallito. „¡Vaya, lo que me faltaba! ¡Prefiero irme a casa andando antes que dejarme enganchar al tiro! ¡Eso no era lo acordado! Yo lo que quiero es hacer de cochero y sentarme en el pescante, pero tirar yo… ¡Eso sí que no lo haré!“

La chusma Cuento de hadasImagen: Oskar Herrfurth (1862-1934)

Mientras así discutían, llegó un pato graznando: „¡Eh, vosotros, ladrones! ¡Quién os ha mandado venir a mi montaña ¿le las nueces? ¡lo vais a pagar caro!“ Dicho esto, se abalanzó sobre el gallito. Pero el gallito tampoco perdió el tiempo y arremetió contra el pato y luego le clavó el espolón con tanta fuerza que éste, le suplicó clemencia y, como castigo, accedió a dejarse enganchar al tiro del coche. El gallito se sentó en el pescante e hizo de cochero, y partieron al galope. „¡Pato, corre todo lo que puedas!“ Cuando habían recorrido un trecho del camino se encontraron a dos caminantes: un alfiler y una aguja de coser. Los dos caminantes les echaron el alto y les dijeron que pronto sería completamente de noche, por lo que ya no podrían dar ni un paso más, que, además, el camino estaba muy sucio y que si podían montarse un rato; habían estado a la puerta de la taberna del sastre y tomando cerveza se les había hecho demasiado tarde. El gallito, como era gente flaca que no ocupaba mucho sitio, les dejó montar, pero tuvieron que prometerle que no lo pisarían. A última hora de la tarde llegaron a una posada y, como no querían seguir viajando de noche y el pato, además, ya no andaba muy bien y se iba cayendo de un lado a otro, entraron en ella. El posadero al principio puso muchos reparos y dijo que su casa ya estaba llena, pero probablemente también pensó que aquellos viajeros no eran gente distinguida.

La chusma Cuento de hadasImagen: Oskar Herrfurth (1862-1934)

Al fin, sin embargo, cedió cuando le dijeron con buenas palabras que le darían el huevo que la gallinita había puesto por el camino y también podría quedarse con el pato, que todos los días ponía uno. Entonces se hicieron servir a cuerpo de rey y se dieron la buena vida. Por la mañana temprano, cuando apenas empezaba a clarear y en la casa aún dormían todos, el gallito despertó a la gallinita, recogió el huevo, lo cascó de un picotazo y ambos se lo comieron; la cáscara, en cambio, la tiraron al fogón. Después se dirigieron a la aguja de coser, que todavía estaba durmiendo, la agarraron de la cabeza y la metieron en el cojín del sillón del posadero; el alfiler, por su parte, lo metieron en la toalla. Después, sin más ni más, se marcharon volando sobre los campos. El pato, que había querido dormir al raso y se había quedado en el patio, les oyó salir zumbando, se despabiló y encontró un arroyo y se marchó nadando arroyo abajo mucho más deprisa que cuando tiraba del coche. Un par de horas después el posadero se levantó de la cama, se lavó y cuando fue a secarse con la toalla se desgarró la cara con el alfiler. Luego se dirigió a la cocina y quiso encenderse una pipa, pero cuando llegó al fogón las cáscaras del huevo le saltaron a los ojos. „Esta mañana todo acierta a ciarme en la cabeza,“ dijo, y se sentó enojado en su sillón: „¡Ay, ay, ay!“ La aguja de coserle había acertado e n un sitio aún peor, y no precisamente en la cabeza.

La chusma Cuento de hadasImagen: Oskar Herrfurth (1862-1934)

Entonces se puso muy furioso y sospechó de los huéspedes que habían llegado tan tarde la noche anterior, pero cuando fue a buscarlos vio que se habían marchado. Así juró que no volvería a admitiren su casita chusma como aquélla, que corre mucho, no paga nada y encima lo agradece con malas pasadas.

Lea otro cuento corto de hadas (5 min)

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Estadísticas de cuentos de hadas
Valor
NúmeroKHM 10
Aarne-Thompson-Uther ÍndiceATU Typ 210
Traducciones english deutsch
Índice de legibilidad de Björnsson39.3
Flesch-Reading-Ease Índice30.3
Flesch–Kincaid Grade-Level12
Gunning Fog Índice18.4
Coleman–Liau Índice9.2
SMOG Índice12
Índice de legibilidad automatizado7.9
Número de Caracteres4.071
Número de Letras3.181
Número de Sentencias40
Número de Palabras750
Promedio de Palabras por frase18,75
Palabras con más de 6 letras154
Porcentaje de palabras largas20.5%
Número de Sílabas1.396
Promedio de Sílabas por Palabra1,86
Palabras con tres Sílabas205
Porcentaje de palabras con tres sílabas27.3%
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